viernes, 21 de septiembre de 2012

De 20 segundos en 20 segundos.


Suelen ser los planes improvisados, aquellos que te llegan de repente, sin comerlo ni beberlo, los que a veces al final  acabamos disfrutando. Los disfrutamos mucho más que otros planes, calculados al milímetro y que según la gente estarían más adecuados a nuestra edad.

Vamos, que hay quien cree que deberíamos basar lo que hacemos en ''ir de fiesta y tomar unas copas'', y que cuando vamos a algún tipo de acto cultural es únicamente porque nos lo piden en la facultad, porque alguien que nos cae muy bien nos insiste mucho o porque estamos locos de la cabeza. No obstante, todo el mundo no es así, afortunadamente.

¿A qué viene toda esta pseudo declaración de intenciones? No tengo ni idea ni yo, pero había que empezar la entrada de una manera potente y la verdad es que, de alguna manera u otra (que únicamente mi subconsciente entiende), tiene algo que ver con el evento PechaKucha Night, que anoche tuvo lugar a las nueve de la noche en el Castillo de Gibralfaro, y al que fui con varios compañeros de la facultad (Cristina, María, Raúl y su novia).

Digo que tuvo lugar a las nueve de la noche, aunque se nos citó a las ocho y veinte, porque lo interesante del evento comenzó a esa hora. Un poquito de cerveza antes de empezar, gazpacho bastante rico, y nos ponemos en primera fila para atender a las exposiciones que 9 ponentes (de diferentes ámbitos) habían preparado.

Para quien no conozca o no sepa que son los eventos PechaKucha (o, tal y como lo rebauticé durante la noche: PukeNuke, PakuNeku, PakuKanu y mil nombres distintos porque no me salía), nacieron en Tokio y se basan en la filosofía del control de tiempos (cómo me lo invento, no lo sé ni yo): tienes 20 diapositivas para presentar tu proyecto, y 20 segundos para dedicar a cada diapositiva. En total, casi 7 minutos para dedicarlos a lo que tú quieras.

Hecha la presentación (blog-PechaKucha; Pechakucha-blog), esta es mi impresión sobre las diferentes ponencias, siempre desde el respeto hacia las personas que lo llevaron a cabo, así como los colectivos/empresas (y así quedo bien si pongo a parir a alguien):

  • Emilio Molina (Tecnología + Música): Abrió las exposiciones de la noche, seguramente, con la temática más interesante de las 9: las conexiones entre la tecnología y la música. Sufrió quizás los nervios de ser el primero en presentar su tema y, quizás por esos nervios, a veces se le fue un poco de las manos el control de los tiempos. Pero, en general, me pareció bastante interesante (además de instructivo, porque yo llevaba intrigado con el cacharrito este de las fichas luminosas y ya sé por fin que es el Reactable barcelonés). 
  • Lourdes Molina (Taninotanino - Vinos inteligentes): Con esta ponencia al principio me quedé un poco traspuesto (por lo de vinos inteligentes, más que nada) y, porque además, Lourdes empezó muy fuerte la exposición y parecía que iba a ser un poco cargante durante toda ella. Sin embargo, a medida que avanzó, la exposición fue mejorando y haciéndose bastante más dinámica (excepto algún momento de lectura directa de la diapositiva, ¡minipunto negativo!) y amena. Lo que más destaco es el ambiente familiar que nos transmitió de TaninoTanino y la ilusión que transmite por el proyecto hablando de sus compañeros, lo cual hace que den ganas de conocer al resto de los miembros del equipo. Además, las chapas gratis me pueden.
  • Bola Barrionuevo (Pintor - Paisaje urbano con bloques): Si tuviese que ordenar las exposiciones de anoche según me gustasen más o menos, posiblemente la de Bola fue de las que menos me gustasen. No porque el tema no fuese bueno, que lo era; y tampoco porque lo pasase mal o me aburriese, que no lo hice, es más, me reí como un condenado; el problema es que se le notaba perdido a la hora de exponer. Quizás fue el que tenía más descontrolados los tiempos de exposición, y a veces se hacían momentos de vacío un tanto chocantes. Aun así, el tema que trató (su obra, basada principalmente en los bloques del paisaje urbano) fue muy interesante y este señor pinta que da gusto.
  • Dry Martina (Grupo musical - La odisea de publicar un disco): La banda Dry Martina es de esas bandas de las que me sonaba el nombre, pero ni sabía qué música hacían, ni sabía de qué me sonaban. Tras escuchar algún tema suyo, he de decir que me gustan mucho porque son de mi estilo, así que un descubrimiento. En cuanto a su exposición, fueron muy dinámicos subiendo dos de los componentes, porque se complementaron muy bien. Quizás me hubiese gustado un poquito más la exposición si hubiesen empezado contando un poquito más algo de la banda, pero la verdad es que fue una exposición con encanto. Y decir que Laura, la cantante, derrochaba simpatía al hablar. Música totalmente recomendable.
  • Okami (Restaurante - Unir culturas española y japonesa): Okami fue, quizás, de los proyectos más interesantes en conjunto, pero la exposición cojeó. En gran parte, esto se debió a que la dueña no sonó totalmente natural a la hora de exponerlo, demasiado 'mecanizado', lo cual para mí es vital a la hora que me guste una exposición. Aun así, el proyecto luego sonaba muy interesante (aunque desconecté un par de veces, que no terminaba de enlazar lo que decía con un restaurante, pero luego volví a retomar el hilo fácil) y Aya, la mujer japonesa que acompañó a la dueña, protagonizó uno de los momentos más divertidos de la noche. Por cierto, que el sushi que llevaron fue maravilloso. Un bocado delicioso.
  • Javier Iglesias (Ideario Ventures - El efecto WOW): Esta fue, sin ninguna duda, la ponencia que más me gustó de las nueve. Javier Iglesias controlaba perfectamente los tiempos de las diapositivas, las cuales estaban perfectamente diseñadas para ser agradables a la vista a la vez que divertidas y conseguían su objetivo, que era entender el concepto perfectamente. El tema era de los más interesantes, y la verdad es que el final fue también de los más divertidos, haciendo que el público interactuase (una de las claves para una buena exposición, siempre y cuando esto sea posible). Después me acerqué a Javier y le felicité porque, de verdad, me pareció genial. 
  • Álvaro Fernández (Canela Culoactivo & Canela Party): Soy bastante reacio a este tipo de presentaciones en base a fiestas (quizás porque cuando me hablan de fiestas de este estilo acabo pensando en Castizos y cosas semejantes, que no me han terminado por gustar). Y eso es lo que pensé que sería esto. Sin embargo, es un concepto muchísimo más interesante de lo que yo pensaba y, al final, dan ganas de participar, animarse y disfrazarse. Se ve que tienen un ambiente genial y que lo importante no es ya ir a ver a un grupo, sino hacer una fiesta con la música como excusa para hacer algo diferente. Por poner un pero en cuanto a la exposición, decir que las diapositivas parecían que estaban ahí pero excepto casos concretos no eran más que un apoyo de fondo.
  • Iñaki Pérez de la Fuente (Oficina Arquitectura Málaga - Proyecto Alcazaba y Teatro Romano): En nuestra ciudad hemos disfrutado del trabajo de esta oficina y la presentación fue una de las mejor ejecutadas (buen control de los tiempos, se explicó con soltura). Sin embargo, no fue de las que más me gustó porque el tema en sí no me terminaba de interesar. Aún así, esto es bueno para conocer el trabajo en diferentes ámbitos, y eso me gustó.
  • Dani García (Restaurante Calima): Si me quedó algo claro con esta exposición, la que cerraba el primer volumen, es que si voy alguna vez al restaurante, nada de lo que vaya a comerme será lo que parece que es. ¡Nada es nada en ese restaurante! ¿Una cereza con nata? ¿Una mariposa? ¿Boquerones? Nada es nada de lo que parece. Y ese extraño juego a lo Alicia en el País de las Maravillas es interesante, sin embargo, soy reacio a la cocina... digamos, moderna, y al final que nada era lo que pareciese, me acabó resultando un tanto pesado. Se descontroló a veces un poco en los tiempos, aun así, me resultó muy interesante conocer parte de ese mundo culinario, aunque fuese en fotografías (había cosas con muy buena pinta, aunque el fondo marino a mí me daría cosita comérmelo).
En resumen: PechaKucha Night Málaga, en su primer volumen, fue todo un descubrimiento y los que asistimos fuimos bastante partidarios de volver para próximos volúmenes (e incluso puede que alguien que escribe estas líneas presente algún proyecto, pero cuando esté más madurado). Aun así, y para hacer una pequeña crítica constructiva para próximas ediciones, a veces se abusaba mucho del ''Bueno, no necesita presentación'' y siendo un público tan amplio, pues siempre sería un pequeño detalle que hiciesen una pequeña introducción.

Por lo demás, una experiencia genial, que cierro con la música de Dry Martina:

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