miércoles, 13 de junio de 2012

Top Chef


Si de algo nos hemos dado cuenta atendiendo a la evolución en la televisión es que, hasta la fecha, hay pocos o casi ningún ámbito de la vida cotidiana (o no tan cotidiana) que las ondas hertzianas no puedan tocar: el día a día de un grupo de 13 personas encerradas en una casa, la música, el baile... Hasta el día de hoy han existido adaptaciones de tantos ámbitos a la televisión que todos parecen sufrir cierto desgaste para el tele-espectador ávido de nuevo material que devorar y que, si no cumple con lo prometido o con los cánones televisivos actuales naufraga en el mar de programas cancelados. Esto puede ser lo que esté experimentando, por ejemplo, El Número Uno que, contando con un plantel de jueces profesionales de la música que prometían que lo importante era el talento, han llegado a ignorar cualidades musicales para valorar única y exclusivamente lo palote que un/una concursante deja a todo el mundo en plató. 

No obstante, no todos los formatos son así, mucho menos los conocidos como talent shows, los cuales etiquetamos en España bajo el nombre reality, debido a esa falta de diferenciación de unos formatos a otros por parte de nuestras televisiones, bajo el marco del éxito de Gran Hermano, que la próxima temporada afrontará la 14ª edición del formato. ¿Qué ha diferenciado el éxito de este formato del de otros como Operación Triunfo? La renovación del mismo manteniendo la misma base. Fuera de nuestras fronteras, hemos visto como formatos como American Idol o X Factor han cambiado su estructura (dando pie a la audiencia eligiendo el TOP12 en el primer caso; añadiendo un juez más con su correspondiente categoría en el segundo). Sin embargo, hay formatos que fracasan de la primera a la segunda edición, como fue precisamente el Factor X en España.

Padma Lakshmi
El formato del que vengo a hablaros hoy, no obstante, evitó con gran maestría la crisis de la segunda temporada que se cierne sobre muchos programas de este tipo, eliminando al lastre que suponía en la primera edición la presentadora, sustituyéndola por Padma Lakshmi, y dinamizando de mayor manera el concurso, espectacularizándolo pero sin caer en votaciones del público (más allá de un pequeño premio a la popularidad en un programa especial donde se analizaba el paso por el programa de los concursantes). Top Chef podría ser considerado un programa de talentos más si no fuese por la peculiaridad de su temática: comida. En España hemos tenido amagos de tonteo con este terreno, como Ven a cenar conmigo o ese programa de culto de pocas emisiones llamado Esta Cocina es un Infierno (nada que ver con Pesadilla en la Cocina, de Gordon Ramsey), pero nunca hemos visto un formato como Top Chef.

En Top Chef, el objetivo es demostrar única y exclusivamente a un panel de jueces profesionales, dedicados a la cocina y a la crítica culinaria, durante aproximadamente 15 semanas (depende de cada temporada, según el número de concursantes) las cualidades y las habilidades dentro de la cocina, así como el desempeño del trabajo en grupo y las capacidades de liderazgo y concentración necesarias para coordinar equipos de 4 o 5 concursantes. 

En cada programa, hay dos retos: 
  1. Un reto de inmunidad o ventaja (Quickfire Challenge) en el cual, con unas indicaciones básicas y un tiempo limitado, han de hacer un plato que les de la inmunidad o, cuando ya quedan 6 concursantes aproximadamente, una ventaja con respecto a sus compañeros. Estos retos pueden ser desde cocinar una pizza hasta hacer un plato únicamente con los ingredientes de un pasillo de un supermercado (si te toca el pasillo de los cereales, lo tienes crudo). 
  2. El segundo es el reto de eliminación (Elimination Challenge), y es el más importante. En estos retos, tanto en solitario como en grupos de varios concursantes, lo importante es cumplir con los requisitos de la prueba al tiempo que se cocina algo delicioso que se pudiese encontrar en un restaurante de calidad. El más conocido de estos retos de eliminación, así como el favorito de todos los concursantes, es la guerra de restaurantes, en la cual se dividen en dos grupos los concursantes y montan los menús para sus ''propios'' restaurantes. 
Para nosotros los estudiantes, además, este programa es muy interesante de cara al patrocinio, puesto que no se conocen muchos más formatos en los cuales a la industria de los productos de cocina se les dé la oportunidad de promocionarse sirviéndose de diferentes premios, como los 125.000 dólares proporcionados por los patrocinadores (GLAD las primeras ediciones, después la marca Healthy), como una cocina completa o, dentro de los retos de eliminación, coches, viajes o vinos. Top Chef es un escaparate de lujo para estos patrocinadores, que ven cómo pueden patrocinarse en un programa con una audiencia destacable (siendo de Bravo, televisión por cable estadounidense) que en su novena edición, a pesar del desgaste de audiencia, sigue con una salud muy buena tratándose de la cadena que es.

Discovery Max está emitiendo desde la primera temporada desde el lunes 11 de Junio a las 14:25, y se plantea que Cuatro llevará a cabo la adaptación española en conjunto con BoomerangTV. ¿Se ceñirá al formato original o preferirá adaptarlo al formato Fama, ¡a bailar! que tantas satisfacciones le dio en el pasado? ¿Será una edición en la cual juzguen única y exclusivamente los jueces o también se le dará prioridad al televoto? Y, desde el ámbito publicitario: ¿veremos marcas como Fagor o Balay promocionar este formato? ¿O sería más de Hacendado? 

Las respuestas, posiblemente, en el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario